Yo, ANTONIO, a mis 62 años de edad, llevo cazando desde que pude sostener entre mis manos mi primera "escopetilla" de perdigones, y aunque como compañeros de caza he utilizado diferentes y variadas razas de perros, son los podencos los que mas me han convencido para la caza del conejo, pero considero que son aptos para todo tipo de terreno y para todo tipo de piezas cinegéticas.

De los “maestros” podenqueros que mas aprendí, fue de mis amigos Pablo y Julio, llamados "los chiquitines" por su notable estatura, dos hermanos cabreros del pueblo de Vilches, en la provincia de Jaén,lugar donde nací y donde en la actualidad, hemos fijado nuestra residencia.

 

 

 

 

El nombre de VERDUGUILLOS proviene de nuestro gran semental VERDUGO, un gran podenco de la antigua casta del condado jienense. A este perro, cuando era cachorro, yo lo llamaba AZULES, porque tenía los ojos mas azules que el Mar de Alborán, pero un día, con tan solo cuatro meses, rompió a cazar en una zona de arroyo de mimbres, juncos, adelfas y mucho pastizal, sobre todo cardos borriqueros y cuando yo vi lo que este precioso animal hacía con los conejos, a las cinco de la tarde, en pleno agosto y en la provincia de Jaén, me dije: “de AZULES nada, te vas a llamar VERDUGO, porque vas a ser un verdugo para los conejos”. 

VERDUGO, es un gran perro para la caza, además de un magnifico y gran semental, puesto que todos los hijos que nos ha dado han sido y son grandes cazadores, así como también sus nietos, biznietos, etc …, además de tener un carácter noble, sumiso y de un gran amor por sus dueños. Me atrevería a decir que la mayor virtud de nuestros perros es, sin duda alguna, su gran nobleza. 

 

Como se puede comprobar en los muchos vídeos que tenemos colgados en internet, nuestros perros son muy precoces y a medida que van creciendo, progresan cada vez más en el arte de la caza. Nunca, hasta el día de hoy, ninguno de nuestros perros que de pequeño nos dijo “aquí estoy yo” luego se ha quedado en nada.

Hasta la fecha nunca hemos vendido ni un “cachorrillo” que tenga dos o tres meses, esto a generado descontento en gente que ha mostrado mucho interés por adquirir uno de nuestros perros, desde aquí les quiero decir que lo siento mucho, pero un cachorro con esa edad puede fallar y preferimos que falle en nuestra casa a que lo haga en la suya. Cuando un cachorro sale de nuestras perreras, queremos que vaya con cierta garantía de que no va a dar sinsabores, pero si muchas alegrías. 

 Cabe destacar y haciendo honor a la verdad, mis verdaderos “MAESTROS”, fueron cuatro perros podencos, AMANCIO, PINTAO, CHICA y LAMBRETA, dos machos y dos hembras, que mis amigos tenían y que dejaron mucha huella, así como bastante descendencia, en Vilches y sus alrededores. De estos perros aprendí muchísimo, ya que viví con ellos infinidad de lances, en grandes jornadas de caza, en todo tipo de terrenos.

Nuestros Maestros